El entorno influye más en un objeto que el objeto en sí mismo.
La luz puede comportarse como partícula y como onda al mismo tiempo.
Cuanto más te acercas a una textura, más compleja se vuelve.
Los colores no existen en los objetos, sino en cómo nuestro cerebro interpreta la luz.
La luz que ves ahora salió del sol hace unos 8 minutos.
La textura de un material puede cambiar completamente según la luz y el entorno.
Lo que llamamos “realidad” es solo una versión procesada de lo que nos rodea.
El cerebro interpreta más de lo que ve. La percepción siempre está filtrada.
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Dead stars still shine
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